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sábado, mayo 17, 2014

Salmo 119:11

Salmo 119:11
 "En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra Ti"


Muchas veces en mi vida he recurrido a las Sagradas Escrituras. Cuando mi mente no podía producir una respuesta ni siquiera un pensamiento claro, entonces allí estaba la Palabra del Señor como un vaso de agua en un día de calor agobiante.
Por eso es tan importante memorizar versículos de la Palabra de Dios, memorizar promesas y llevarlas guardadas en el corazón de modo que puedan saltar y correr a nuestra ayuda.
Cierta vez una mujer contó su experiencia diciendo: "cuando yo era niña iba a una iglesia donde en las clases de niños nos alentaban a memorizar las Sagradas Escrituras, y una vez al año teníamos un concurso. Por tres años consecutivos gané el primer premio, pero al cuarto año no pude lograrlo y me sentí derrotada; en realidad, me invadió una profunda tristeza, porque más que nada, sentía que le había fallado a mis padres que eran líderes de la iglesia. Estaba a punto de llorar pero forzaba una sonrisa para que nadie se diera cuenta lo desilusionada que me sentía. Mi madre, una mujer dulce y comprensiva, al ver mi estado entendió lo que pasaba y cómo me sentía. Mientras íbamos a casa, me tomó de la mano y apretándola me dijo: "no te preocupes querida, tú tienes esas palabras guardadas en tu corazón y eso es lo más importante". Yo no entendí en el momento la magnitud del significado de sus palabras, aunque aprecié lo que para mí era un consuelo pasajero, pero ahora que los años han pasado, comprendo a mi madre. Esos mismos versículos que aprendí para los concursos, todavía están dentro de mí; cuando vienen las pruebas y en momentos difíciles, yo puedo sacarlos de mi corazón y me dan cada vez la misma fortaleza interior. Porque esa Palabra Viviente la he guardado en mi corazón y me acompaña siempre donde quiera que estoy". 

sábado, octubre 12, 2013

DÍA 10 · LA PROVISIÓN DE DIOS PARA SU VIDA

DÍA 10 · LA PROVISIÓN DE DIOS PARA SU VIDA

DÍA 10 · LA PROVISIÓN DE DIOS PARA SU VIDA

titulo10
reflexionar
En la casa del justo hay gran provisión; Pero turbación en las ganancias del impío”. (Proverbios 15:6)
Es importante entender que existe una gran diferencia entre ser próspero y ser rico. Cuando se habla de ser rico, se hace referencia a una persona acaudalada y propietaria de muchos bienes; no obstante, una persona puede ser próspera sin que sea acaudalada ni rica. Por ejemplo: Cuando Jesús vivió en la tierra, no tenía riquezas, pero fue próspero. No podríamos decir que el Señor era pobre, Él era próspero porque un pobre no puede alimentar a más de 10 mil personas como el Señor lo hizo.
Toda la vida ministerial del Señor Jesús fue próspera, y esto se explica en la capacidad de sanar a tanta gente, porque Él, de Su prosperidad estaba dando de Su medicina, compartiendo Su sabiduría y enriqueciendo a mucha gente; porque él mismo es prosperidad.
Al respecto el proverbista dijo: “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia; Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, Y sus frutos más que el oro fino. Más preciosa es que las piedras preciosas; Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella. Largura de días está en su mano derecha; En su izquierda, riquezas y honra. Sus caminos son caminos deleitosos, Y todas sus veredas paz. Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano, Y bienaventurados son los que la retienen”. (Proverbios 3:13·18)
Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría. Uno de los privilegios más grandes que pueda tener el ser humano es hallar la sabiduría, y con esto no me refiero a la sabiduría de este mundo, que ha querido desconocer a Dios para levantar un altar al humanismo. Me refiero a la sabiduría que fluye de cada una de las palabras que salen del río de la boca de Dios, ya que al acatar cada una de sus enseñanzas tendremos una vida equilibrada, pues en la bolsa de valores del Reino de los Cielos, las acciones de la sabiduría jamás pierden su valor, mientras que las acciones de la plata son fluctuantes. Además sus frutos no son pasajeros, pues da dividendos en esta vida y también en la eternidad.
Es emocionante saber que aquellos que logramos rescatar de una condenación eterna, testificarán a su favor en el último día. Humanamente no hay nada que supere los jugosos frutos de la sabiduría. Largura de días está en su mano derecha; en su izquierda, riquezas y honra. Es increíble ver que estamos viviendo los años de máximo desarrollo tecnológico y científico, pero aún el hombre no ha encontrado el elixir que aumente sus años de vida sobre esta tierra; no obstante, se las ingeniaron, apelando a las cirugías para aparentar una juventud externa aunque por dentro sienta que su vida se está deshaciendo paso a paso.
Al respecto David alaba a Dios diciendo: “El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila”. (Salmos 103:4·5). Y en el salmo del pastor dijo: “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días”. (Salmos 23:6).
Jesús es la verdadera fuente de la sabiduría, la mujer samaritana en el diálogo que sostuvo con Jesús cerca al pozo de Jacob lo entendió y le dijo: “¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla”. (Juan 4:11·15).
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La palabra “prosperidad” viene del griego “eudoumai” y significa tener buen viaje. Trasladar esa definición a la vida del creyente es afirmar los buenos deseos que Dios tiene para Sus hijos, que sean hombres y mujeres de éxito, que aprendan a ser atentos y sensibles a Sus mandatos para que Él pueda prosperarlos integralmente.
Pero estas bendiciones están sujetas a la manera como nosotros nos relacionemos con Dios y con Su Palabra. El mandato del Señor para Su siervo Josué fue: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8).

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    DIA 9 .- DETERMINADOS A VIVIR EN BENDICIÓN

    DÍA 9 · DETERMINADOS A VIVIR EN BENDICIÓN

    DÍA 9 · DETERMINADOS A VIVIR EN BENDICIÓN

    titulo
    reflexionar “Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti” (Génesis 17:6).
    Desde el momento en que Dios entró en pacto con Abraham, lo extendió a toda su descendencia. Este hombre agradó tanto el corazón de Dios, que le plació al Señor bendecir a través de él a todas las naciones de la tierra. Aunque él no tenía hijo, por causa de su fe, Dios lo hizo padre de naciones. La bendición de Abraham pasó a su hijo Isaac.
    El Señor le dijo a Abraham:  “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra”. Isaac transmitió la bendición a Jacob; y Jacob, a los patriarcas. Podemos ver que la bendición de Abraham descendió primero a Isaac, y luego a Jacob, en ese mismo orden genealógico. La línea genealógica de Abraham continúa hasta llegar al Mesías, llamado el Cristo. Pablo comenta que Jesús es la simiente, o sea, Él es el verdadero linaje de Abraham, razón por la cual toda la bendición de Abraham recae sobre Jesús, como su simiente. Y Pablo añade que nosotros, por ser de Cristo, somos bendecidos con la misma bendición de Abraham.
    Aunque Jacob había recibido la bendición de su padre,  tuvo que librar muchas batallas antes que ésta se concretara en su vida. La experiencia más grande la obtuvo en una de sus noches más angustiosas, cuando supo que su hermano Esaú venía cabalgando a su encuentro, y que traía consigo cuatrocientos hombres armados. Jacob sabía que las intenciones de su hermano no eran buenas, que aquél tenía una sola cosa en mente, destruir a Jacob, a sus mujeres y a sus hijos, arrasando con todo lo que tenía. Esto lo llevó a clamar a Dios con toda su alma. Esa noche, en oración, luchó con el Ángel de Jehová, y pudo ver Su rostro. El rostro del Ángel es la bendición. Mientras lo observaba, la bendición iba cambiando la maldición. Jacob quitó los ojos de las circunstancias y empezó a mirar a través del Ángel cómo la maldición era cambiada en bendición.
    A través de Su rostro pudo visualizar lo que Dios estaba haciendo en su favor, pudo darse cuenta que el corazón de su hermano era transformado y que sus pensamientos eran renovados; pudo creer que se volvía una persona afable, familiar y amigable. Él miró la bendición y, cuando terminó de orar, supo que la bendición ya estaba con él. Cuando su hermano llegó a su encuentro, ya había cambiado, porque la bendición tocó a su hermano.
    Mientras él iba cabalgando, lleno de ira, los demonios que lo incitaban al odio y le decían: “Tienes que matarlo, tienes que acabarlo, tienes que arrasarlo”, fueron atados por el Ángel.  Todo esto sucedía mientras Jacob estaba visualizando.  Y apenas fueron atadas las fuerzas del mal, vinieron los ángeles trayendo pensamientos positivos y de vida sobre Esaú:  “Pero, ¿por qué habría de matarlo si es mi hermano, si en verdad yo lo amo? Y no lo he visto en tanto tiempo, ni he conocido a sus mujeres ni a sus hijos. No, yo no puedo cometer semejante locura”.  Esaú cambió mientras estaba cabalgando; Dios mudo su corazón en un solo instante, y todo porque Jacob entendió el poder de la bendición.
    Todo lo que Jacob había visualizado, al día siguiente lo estaba viviendo; tal como él lo había visto en fe. Jacob le dijo a Esaú: “Vi tu rostro como el rostro de Dios”. Por ello, llamó Jacob a ese lugar Peniel, porque dijo: “Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma”. Peniel significa “ver el rostro de Dios”. Cuando Jacob se encontró con su hermano, le dijo: “Vi tu rostro”, igual a la experiencia de Peniel, como el rostro de Dios (Génesis 32:30).
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    declaracion
    Aunque parezca increíble, cada creyente en Jesucristo puede revertir su difícil situación financiera. A través de Moisés, el Señor enseñó que tanto la prosperidad como la ruina son el resultado de la manera como nos relacionemos con la Palabra de Dios. Aquel que la oye y la obedece, trae la bendición financiera a su vida; mas todo aquel que la oye y no la obedece, atrae la ruina. (Deuteronomio 28:1-3·15).
    Algunos pasos que le ayudarán a alcanzar la tan deseada victoria financiera:
    • Sea generoso. El contribuir a la obra de Dios no deber ser una exigencia sino un propósito nacido del corazón. “Cada uno dé como propuso en su corazón” (2 Corintios 9:7).
    • Ore antes de dar. Anule toda ruina y pobreza que amenace sus finanzas.
    • Dé con alegría. “No con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:6).
    • Confiese que Dios multiplicará su sementera. Lo que usted sembró, se multiplicará “…y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente…” (Deuteronomio 8:13).

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      DÍA 8 · CREADO A SU IMAGEN Y SEMEJANZA - CESAR CASTELLANOS

      DÍA 8 · CREADO A SU IMAGEN Y SEMEJANZA

      DÍA 8 · CREADO A SU IMAGEN Y SEMEJANZA

      titulo
      reflexionar
      “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”. (Génesis 1:26).
      Nancy Verhelst belga de 44 años apelo a la eutanasia, aunque había hecho lo que su instinto le decía; pensó que con el cambio de sexo seria como nacer a una nueva vida.
      Nancy Verhelst
      Pero al ver los resultados se vio como un monstruo donde prefirió la muerte legalizada, antes que soportar el tormento de verse peor de lo que ella misma imaginaba. ¿Que le afecto a esta mujer que se convirtió No en hombre, sino en algo que ella identifico como un monstruo? De niña su mama le decía: “Si tan solo fueras un niño”. Gracias a Dios la Biblia no se equivoca, Dios hizo al hombre, hombre y a la mujer, mujer. Dios, al pensar en el hombre visualizó un ser que pudiera reproducir Su carácter y Su voluntad. Dios reprodujo en nosotros Su propia gloria, tal como lo expresó el Apóstol San Pablo:“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).
      Dios diseñó un hombre justo, amoroso, feliz, que pudiese convivir en sociedad pero, ante todo, que pudiera disfrutar de una comunión íntima y permanente con el Creador. Y aunque Dios creó al hombre para que éste lo adorara, no quiso que él lo hiciera por obligación, sino que le otorgo voluntad propia. El hombre fue puesto en un lugar de bendición: “Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal” (Génesis 2:8-9).
      El huerto representa las bendiciones de Dios dadas al hombre para que éste las disfrute. El hombre tenía al alcance de su mano, todo tipo de bendición, sólo tenía que aceptar y gozar de todo aquello que Dios le había dado. Dos árboles sobresalían en medio del huerto: el árbol de la vida y el de la ciencia del bien y del mal. Sabemos que el árbol de la vida es un prototipo de Jesús, mientras que el árbol de la ciencia del bien y del mal, fue el medio que Dios estableció para probar el corazón del hombre.
      Al haber elegido incorrectamente, el hombre perdió todos los privilegios que Dios le había dado. Sin embargo, cuatro mil años después, Dios levantó otro árbol en el monte Calvario, como el único medio de restauración entre Él y el hombre. Toda la desdicha que el hombre experimentó fue por causa de participar del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, pero a través del árbol del Calvario, hoy el hombre tiene el derecho y la oportunidad de disfrutar la vida eterna. Le delego responsabilidad:“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase” (Génesis 2:15).
      Era la responsabilidad del hombre labrar y guardar el huerto en el Edén. Cada hombre es como un querubín protector de su casa, y su vida de integridad le ayudará a desarrollar la habilidad espiritual para percibir cualquier cosa fuera de orden que se manifieste en la atmósfera espiritual de su hogar. Le dio la libertad de elegir. “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:16-17). El libro de Génesis plantea que la voluntad de Dios fue crear en un ambiente perfecto al hombre perfecto y darle allí libertad; entregándole a él y a la mujer, auténticas opciones frente a las cuales la voluntad humana podía operar.
      Aunque el hombre voluntariamente se salió del propósito divino, Dios preparo un plan que lo podríamos llamar operación retorno, para que aquellos quedaron distanciados de Él, sean acercados por medio de la Cruz de Jesús.
      declaracion_del_dia
      decalaracio
      La mejor manera de conocer el corazón de Dios es a través de Su Palabra. Mientras estudiamos las Escrituras, el Espíritu Santo trae revelación a nuestra vida, se encarga de abrir nuestro entendimiento, va quitando las vendas que nos cegaban a Su verdad.
      De este modo podemos saber qué es lo que Dios quiere que hagamos; a esto se refirió el proverbista cuando dijo que hallar el propósito es hallar la vida (Proverbios 8:35).
      ¿Quiénes son los que logran comprenderlo? Los que cuando reciben la Palabra de Dios no dejan pasar más tiempo sino que, con diligencia, consagran su existencia a Él para recibir el conocimiento de Su Palabra.
      Sin que tengamos que hacer alarde de ser personas honorables, el Señor se encarga de ponernos en un lugar de privilegio.
      “Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; y mi rédito mejor que la plata escogida” (Proverbios 8:19).

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        lunes, octubre 07, 2013

        DÍA 7 · EL CORRECTO DISCIPULADO - VALIENTESGUERREROS.CO

        DÍA 7 · EL CORRECTO DISCIPULADO

        DÍA 7 · EL CORRECTO DISCIPULADO

        titulo7
        reflexionar
        “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”. (Lucas 9:23)
        Cualquiera puede llamarse cristiano, pero fue el mismo Jesús quien nos dio las pautas de lo que en verdad implica ser cristiano. Jesús da algunos pasos fundamentales:
        Negarse a si mismo. ¿Qué tiene que ver nuestro yo con seguir a Jesús? Cuando Dios creo al hombre lo hizo a su imagen y semejanza, y así como Dios es trino, el hombre también posee tres partes: espíritu, alma y cuerpo. No obstante, el hombre vivió una rebelión interna, algo así como si el alma se hubiese puesto de acuerdo con el cuerpo para derrocar al espíritu, juntos fueron y le dieron un golpe de estado.
        Por causa del pecado, sabemos que el espíritu del hombre murió, y esa es la razón por la que en el hombre predomina mas la parte de su alma, que está representada en: mente, emociones y voluntad. La vida del ser humano gira en esos tres aspectos: yo pienso, yo siento y yo quiero. Cuando Jesús viene a este mundo, rompe los esquemas del alma, porque Él es espíritu vivificante y esa parte espiritual es ilimitada, pues no está bajo el patrón de yo pienso, yo siento, yo quiero; sino que su espíritu vive conectado con el Padre celestial, y Jesús sólo puede conectarse con el lenguaje del Padre que está revelado en Su Palabra.
        Satanás tuvo éxito con Adán y Eva, porque él se mueve en la esfera del alma; sin embargo, con Jesús no tuvo ningún éxito, porque Jesús vive en el espíritu. Y negarse a sí mismo, significa que debemos vivir conectados con Jesús y con Su Palabra, pues nuestro único punto de contacto con el Padre celestial es Jesús.
        “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante”. (1 Corintios 15:45)
        Vivir a diario la revelación de la cruz. Una de las preguntas que el Señor le hizo al pueblo de Israel fue:“¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente”. (Isaías 1:5). Esa era la condición de la raza humana. Mente y emociones afectadas que influenciaron negativamente en sus decisiones. Razón por la cual Dios tuvo que entregar a su hijo Jesús para que tomara nuestro lugar. “Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite” (Isaías 1:6).
        Jesús sabía muy bien cual era su misión en esta tierra, la de morir en la cruz del calvario. “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5).
        Al recibir la revelación de la Cruz, veremos con claridad el rostro de la maldición. Como dijo el profeta Isaías, veremos lo que nunca nos fue contado, y entenderemos lo que jamás habíamos oído (Isaías 52:15). Pero la revelación de la Cruz va un paso más allá, pues ella nos traslada hasta el mismo lugar que estuvo Jesús.
        Nos permite sentir que somos uno con Cristo en el momento de su mayor agonía y dolor. El apóstol Pablo fue uno de los hombres que más se esforzó por llevar el mensaje de salvación al mundo. ¿Por qué? Porque experimentó la revelación de la Cruz. Él dijo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).
        Y eso mismo es lo que tenemos que hacer cada uno de Nosotros: Tomar tres clavos y con el primero vamos a clavar juntamente con Jesús ese ego que está dentro de nosotros y que está relacionado con yo pienso. Luego con el otro clavo vamos crucificar al yo siento; y luego haremos lo mismo con yo quiero.
        Nadie podría expresar estas palabras que declaró el apóstol, a menos que lo hubiese vivido. Pablo supo del poder de Jesús viviendo en él, pero primero tuvo que experimentar la Cruz, al igual que su Maestro.
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        declaracion7
        La historia del rey Saúl es una de esas historias tristes, que tienen un buen comienzo y un mal fin. De ser un joven tímido, introvertido, paso a ser el primer rey de la nación de Israel.
        El profeta Samuel derramo aceite sobre su cabeza y lo ungió, este acto significaba que contaba con el respaldo de Dios, pero también él debería ser obediente a su palabra. Su gran error fue que quito sus ojos de Dios y de su palabra, y su primer acto publico fue una completa rebelión contra Dios, y por esto Dios se aparto de él y escogió a David quien llego a ser un hombre conforme al corazón de Dios.
        En 1 Samuel 16:18 encontramos algunos aspectos que caracterizaban a David:
        • Hombre de fe: Se enfrentó al gigante mas temible y lo venció.
        • Valiente: David fue uno de los más grandes guerreros del pueblo de Israel; donde quiera que iba, Dios lo prosperaba.
        • Vigoroso: Se refiere a la energía, la fuerza de conquista.
        • Hombre de guerra: No sentía temor al enfrentar al enemigo en la batalla.
        • Prudente en sus palabras: No hablaba nada negativo.
        • Jehová estaba con él: Había cultivado una relación íntima con Dios.

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        DÍA 6 · FORTALECIDOS EN EL ESPÍRITU

        DÍA 6 · FORTALECIDOS EN EL ESPÍRITU

        DÍA 6 · FORTALECIDOS EN EL ESPÍRITU

        titulodia6
        reflexionar
        Sabia usted que existe una especie de águilas tan atrevidas que atacan a las focas. Clavan repentinamente sus garras en la carne de la foca, y con la fuerza de sus alas la arrastran hasta la orilla, procurando llevársela a su nido. Pero la gran mayoría de veces no obtienen éxito, pues la foca es demasiado pesada para el águila, y no pudiendo soltar ésta a su presa cuando está un poco elevada, a causa de la curvatura de sus garras, la foca es la que arrastra al águila, que se ve obligada a entrar en las aguas y se ahoga.
        Algo similar le paso al adversario cuando clavó sus garras sobre Jesús pensando que podría hacer con Él lo que mejor le placiera, se encontró con la gran sorpresa que la muerte de Jesús fue la destrucción del enemigo. Después de que Jesús se hizo bautizar, fue impulsado por el espíritu al desierto para ayunar por cuarenta días, y después de que venció la tentación, Lucas dijo: “Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos” (Lucas 4:14,15). Podemos ver que el poder vino sobre la vida de Jesús, después de que él venció la tentación.
        Debemos entender que es el Espíritu Santo quien nos ayuda a morir a nuestros propios deseos, pues cuando tenemos control sobre ellos, es porque la fuerza del Espíritu está gobernando sobre nuestras vidas. Razón por la cual a diario debemos someter nuestros pensamientos, deseos y palabras a la voluntad de Dios. De esta manera estaremos listos para caminar en el propósito para el cual Dios nos llamó; que es la salvación de las almas. Así como un día obtuvimos la salvación de una manera gratuita, también gratuitamente debemos esforzarnos por compartir este mensaje con otras personas. Debemos invitar al Espíritu Santo a ser quien lidere nuestras vidas, la de nuestra familia y también a nuestro ministerio.
        Debemos pedirle que sea quien se encargue de nuestra casa y que nos ayude a tener hogares sacerdotales. Debemos tener cuidado de hacer la obra de Dios en nuestras propias fuerzas, sino en las fuerzas de él. Pablo dijo: “Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego” (1 Corintios 3:12-15).
        El éxito del ministerio del Señor Jesús, se debió a que fue obediente en todo aquello que su Padre le había confiado; también a que hizo equipo con el Espíritu Santo y cada paso que él daba, lo hacia en armonía con él. Cuando los fariseos lo criticaban por la manera como Jesús expulsaba los demonios de los cuerpos, lo quisieron señalar de que lo hacia por obra de Belcebú príncipe de los demonios. Jesús les dijo: “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios”. (Mateo 12:28-29).
        Podemos ver que la mejor manera para establecer el Reino de Dios en esta tierra, es echando fuera a satanás y esto lo podremos hacer siempre y cuando estemos llenos del Espíritu de Dios. Es el Espíritu Santo quién nos ayuda a entender y obedecer la palabra de Dios de una manera diligente. Es el Espíritu Santo quien nos unge de una gran compasión para poder llevarles el mensaje de esperanza a aquellos que están deambulando por las sendas de incertidumbre de este mundo. Jesús no solamente se esforzaba en predicar el mensaje de salvación, sino que pudo identificarse con las diferentes necesidades de la gente, razón por la cual todos los que acudían a Él encontraban un bálsamo para su alma.
        El Señor no sólo los confortaba con palabras, sino que tenía la capacidad de sanarles las heridas del corazón.
        declaracion_del_dia
        declara6

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